fiesta mexicana

  • Sigue en vivo la fiesta patronal de San Miguel Arcángel en Carrillo, Querétaro

    Sigue en vivo la fiesta patronal de San Miguel Arcángel en Carrillo, Querétaro

    La celebración en honor a San Miguel Arcángel continúa esta noche en Felipe Carrillo Puerto, Querétaro, con música, ambiente festivo y la participación de la comunidad.

    Como parte de estas actividades, se lleva a cabo una transmisión en vivo desde la fiesta patronal, donde es posible apreciar parte del ambiente que se vive en Carrillo durante una de sus celebraciones más representativas.

    Transmisión en vivo

    A continuación puedes seguir parte de la celebración en tiempo real:

    Se contempla la participación musical de Nery Pedraza y los Guaraperos de la Cumbia, dentro del programa festivo de la comunidad.

    Esta transmisión permite acercarse a una tradición que combina devoción, convivencia, música y celebración popular, elementos que forman parte de la identidad de Felipe Carrillo Puerto.

    En Folclor Mexicano continuaremos documentando esta fiesta patronal y otras expresiones culturales que mantienen vivas las tradiciones de nuestro país.

  • Fiesta patronal de San Miguel Arcángel en Felipe Carrillo Puerto, Querétaro: tradición que une a una comunidad

    Fiesta patronal de San Miguel Arcángel en Felipe Carrillo Puerto, Querétaro: tradición que une a una comunidad

    La fiesta patronal de San Miguel Arcángel es una de las celebraciones tradicionales que forman parte de la identidad de Felipe Carrillo Puerto, en el municipio de Querétaro. Cada año, alrededor del 29 de septiembre, las calles de esta comunidad se transforman en escenario de expresiones de fe, música, danza y convivencia que han logrado mantenerse vivas entre distintas generaciones.Más allá de su dimensión religiosa, esta celebración permite observar cómo las fiestas patronales continúan funcionando como puntos de encuentro entre familias, vecinos, comerciantes, músicos y agrupaciones tradicionales. Son días en los que la vida cotidiana cambia de ritmo y la comunidad vuelve a reunirse alrededor de prácticas que forman parte de su memoria colectiva.

    Felipe Carrillo Puerto, una comunidad con raíces agrícolas

    La historia de Felipe Carrillo Puerto está relacionada con antiguas comunidades agrícolas establecidas en una zona que durante mucho tiempo contó con abundante vegetación y cuerpos de agua.Con el paso de los años, el crecimiento urbano transformó buena parte de su entorno, pero algunas de sus costumbres comunitarias permanecieron. La zona fue reconocida oficialmente como Delegación Felipe Carrillo Puerto en 1941 y conserva una organización tradicional vinculada con sus barrios y antiguos espacios religiosos.Una característica particular de esta comunidad es la existencia de numerosos oratorios que originalmente fueron de carácter particular y posteriormente se abrieron a los habitantes de los distintos barrios.Estos espacios ayudaron a fortalecer una vida comunitaria en la que las celebraciones religiosas comenzaron también a convertirse en acontecimientos sociales y culturales.

    San Miguel Arcángel y la tradición patronal

    San Miguel Arcángel ocupa un lugar central dentro de las tradiciones de Felipe Carrillo Puerto.Cada 29 de septiembre, fecha dedicada a San Miguel dentro del calendario católico, numerosas comunidades de México realizan celebraciones en su honor. En Carrillo Puerto esta devoción forma parte de una fiesta que reúne elementos religiosos con manifestaciones populares que han acompañado durante muchos años la vida del lugar.Las celebraciones pueden extenderse durante varios días y reunir misas, recorridos, danzas tradicionales y distintas actividades organizadas alrededor de la parroquia y las calles cercanas.En 2026, uno de los actos realizados como parte de estas celebraciones fue el tradicional recorrido de danzas festivas por diferentes calles de Felipe Carrillo Puerto.

    Las danzas toman las calles de Carrillo Puerto

    Uno de los momentos que mejor refleja el carácter popular de la fiesta ocurre cuando los grupos de danza salen de los espacios religiosos y recorren las calles.El sonido de la música, el movimiento de los danzantes y la presencia de vecinos que observan el recorrido convierten durante algunas horas al barrio en un gran espacio comunitario.Estas manifestaciones representan mucho más que un espectáculo.En ellas participan personas que conservan prácticas aprendidas de generaciones anteriores, mientras niños y jóvenes tienen la oportunidad de observarlas y participar en ellas. De esta manera, una tradición puede mantenerse viva no solamente mediante documentos o fotografías, sino a través de la experiencia directa de quienes forman parte de la comunidad.

    Así se vive la fiesta patronal en Felipe Carrillo Puerto

    En esta transmisión puede apreciarse parte del ambiente, las danzas y la participación comunitaria que acompañan las celebraciones en honor a San Miguel Arcángel.

    Una tradición construida entre vecinos

    Una de las características más importantes de las fiestas patronales mexicanas es que buena parte de su continuidad depende de la participación comunitaria.Vecinos, familias, comerciantes, agrupaciones musicales, danzantes y personas vinculadas con la parroquia colaboran de distintas maneras para organizar actividades y recibir a quienes llegan a presenciar la celebración.En Felipe Carrillo Puerto este sentimiento comunitario resulta particularmente significativo debido a la historia de sus barrios y antiguos oratorios.La fiesta permite reencontrarse con personas conocidas, recibir visitantes y ocupar nuevamente las calles como espacios de convivencia.

    Música, danza y comida alrededor de la fiesta

    Como ocurre en muchas celebraciones populares de México, alrededor de las actividades religiosas también aparecen otras expresiones de la cultura cotidiana.La música acompaña numerosos momentos de la celebración y las calles cercanas se convierten en lugares de convivencia donde familias y visitantes pueden encontrarse con alimentos, pequeños comercios y distintas actividades relacionadas con la fiesta.Este encuentro entre devoción, música, gastronomía y vida comunitaria es precisamente una de las características que hacen de las fiestas patronales una parte importante del folclor mexicano.No se trata únicamente de conservar una ceremonia, sino de mantener una forma particular de reunirse, compartir y transmitir costumbres.

    Felipe Carrillo Puerto y sus celebraciones tradicionales

    La fiesta de San Miguel Arcángel no es la única tradición importante de esta zona de Querétaro.Felipe Carrillo Puerto también conserva celebraciones relacionadas con Santa María Magdalena y actividades gastronómicas tradicionales como la Feria del Mole y la Tortilla.Esta diversidad permite comprender cómo las celebraciones populares continúan vinculadas con la historia de los barrios y con las formas en que las comunidades han construido su identidad.En cada fiesta aparecen elementos diferentes, pero existe un punto en común: la participación de las personas que año con año mantienen vivas estas expresiones.

    Una tradición que continúa viva

    Observar una fiesta patronal como la de San Miguel Arcángel en Felipe Carrillo Puerto permite acercarse a una parte del México que continúa expresándose en sus calles.

    Las danzas, la música, las reuniones familiares y las celebraciones religiosas forman una memoria colectiva que no permanece detenida en el pasado. Cada nueva generación vuelve a participar en ella y, al hacerlo, también la transforma.

    Mientras existan comunidades dispuestas a reunirse, organizar sus fiestas y transmitir sus costumbres, estas celebraciones seguirán formando parte del patrimonio cultural cotidiano de México.

    Conocerlas es también una manera de comprender la enorme diversidad de tradiciones que todavía se conservan en nuestro país.

  • 28 de septiembre de 1821: el Acta de Independencia y el nacimiento del México independiente

    28 de septiembre de 1821: el Acta de Independencia y el nacimiento del México independiente

    Un día antes, las calles de la Ciudad de México habían recibido al Ejército Trigarante entre banderas, flores y una multitud que presenció el desenlace de once años de lucha. La Independencia se había consumado.

    Pero todavía faltaba algo fundamental.

    El nuevo país necesitaba declarar por escrito su condición de nación soberana y establecer una autoridad capaz de conducir sus primeros pasos. Esa tarea comenzó el 28 de septiembre de 1821, apenas un día después de la entrada del Ejército Trigarante a la capital.

    Aquella jornada quedó plasmada en uno de los documentos fundamentales de nuestra historia: el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.

    No fue simplemente una formalidad después de las celebraciones del día anterior. El Acta expresó, con palabras, una transformación que había costado más de una década alcanzar: el territorio que había formado parte de la monarquía española comenzaba a organizar su propio gobierno.

    Después del desfile comenzaba otra historia

    El 27 de septiembre había dejado una imagen poderosa: el Ejército Trigarante recorriendo las calles de la capital y anunciando públicamente el triunfo del movimiento independentista.

    El día siguiente tuvo un carácter diferente.

    El 28 de septiembre se estableció la Junta Provisional Gubernativa, organismo encargado de ejercer provisionalmente funciones de gobierno mientras se definía la organización política de la nueva nación. Durante su primera sesión, celebrada en Palacio Nacional, se pronunció el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.

    Era necesario pasar de los símbolos y las celebraciones a las instituciones.

    La guerra podía haber llegado a su desenlace, pero gobernar un territorio independiente planteaba preguntas mucho más difíciles: quién ejercería la autoridad, bajo qué sistema político se organizaría el país y cómo se relacionaría la nueva nación con el resto del mundo.

    El Acta fue uno de los primeros pasos para responderlas.

    ¿Qué declaró realmente el Acta de Independencia?

    El documento proclamó a la nación como soberana e independiente de la antigua España y expresó su capacidad para constituirse y establecer relaciones con otras naciones. También retomó las bases políticas que habían sido planteadas previamente en el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba.

    Aquellas palabras tenían una enorme carga política.

    Durante tres siglos, el territorio había formado parte de la monarquía española. Ahora se afirmaba que la nueva nación podía decidir su organización y ejercer los derechos correspondientes a un Estado soberano.

    El documento también refleja el lenguaje y las ideas de su época. México todavía no era la república federal que conocemos actualmente y tampoco estaba resuelto el rumbo que seguiría durante los años posteriores.

    La Independencia había terminado con un orden político, pero todavía estaba por construirse el siguiente.

    ¿Por qué se llamó Imperio Mexicano?

    Para un lector actual puede resultar extraño encontrar la palabra “Imperio” en el documento de Independencia.

    Sin embargo, en 1821 el proyecto surgido del Plan de Iguala y de los Tratados de Córdoba contemplaba una monarquía constitucional como forma de gobierno. Por esa razón, los documentos de aquel momento utilizaron expresiones como “Imperio Mexicano” y el propio texto del 28 de septiembre recibió el nombre de Acta de Independencia del Imperio Mexicano.

    Esto no significa que el México actual naciera con las mismas instituciones que conocemos hoy.

    El país atravesaría en pocos años cambios profundos. El Primer Imperio tendría una vida breve y posteriormente se establecería la República Federal.

    El México independiente no apareció completamente definido el 28 de septiembre. Comenzó entonces un proceso de construcción política que continuaría durante buena parte del siglo XIX.

    La Junta Provisional y el primer gobierno

    La Junta Provisional Gubernativa no solamente participó en la declaración de Independencia.

    Ese mismo 28 de septiembre estableció una Regencia encargada del Poder Ejecutivo. Entre sus integrantes estuvieron Agustín de Iturbide, Juan O’Donojú, Manuel de la Bárcena, José Isidro Yáñez y Manuel Velázquez de León.

    Era una solución provisional para un país que apenas comenzaba a organizarse.

    Este punto resulta importante porque permite comprender que la Independencia no significó únicamente retirar la autoridad española. También obligó a crear instituciones, definir responsabilidades y establecer quién gobernaría mientras se decidía el futuro político de la nación.

    La celebración del día anterior daba paso a una tarea mucho menos visible, pero igualmente trascendente: construir un Estado.

    Dos ejemplares para una declaración histórica

    El Acta fue elaborada en dos ejemplares originales.

    Uno quedó destinado al ámbito legislativo y el otro permaneció bajo resguardo gubernamental. La existencia de ambas copias buscaba preservar un documento que desde sus primeros días fue considerado fundamental para la nueva nación.

    Pero el destino de esos dos ejemplares terminó siendo extraordinario.

    El primero permaneció durante décadas relacionado con el Poder Legislativo. En 1909, un incendio destruyó el recinto legislativo de Palacio Nacional y con él desapareció ese ejemplar.

    La historia de la segunda copia sería todavía más accidentada.

    El Acta que desapareció durante más de un siglo

    El segundo ejemplar salió de la custodia del gobierno durante el siglo XIX.

    Existen testimonios históricos sobre su desaparición alrededor de 1830, y durante décadas el documento pasó por distintas manos fuera de México. Su recorrido fue tan complejo que durante mucho tiempo el país no tuvo bajo su custodia ninguno de los dos originales elaborados en 1821.

    Mientras una copia había terminado destruida por el incendio de 1909, la otra sobrevivió lejos de los archivos nacionales.

    Finalmente, después de 131 años, el documento regresó a manos del Estado mexicano en 1961. Antes de incorporarlo definitivamente al patrimonio documental de la nación se realizaron estudios para comprobar su autenticidad.

    Hoy ese ejemplar se encuentra bajo resguardo del Archivo General de la Nación, donde se conserva como uno de los testimonios documentales fundamentales de la Independencia de México.

    Así, el Acta no solamente cuenta una historia por lo que dice.

    Su propia supervivencia forma parte de la historia de México.

    Del 27 al 28 de septiembre: dos días que se complementan

    Las fechas pueden parecer similares, pero representan momentos diferentes.

    El 27 de septiembre de 1821, la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México simbolizó la Consumación de la Independencia.

    El 28 de septiembre, la nueva autoridad provisional declaró mediante el Acta la condición soberana e independiente de la nación y comenzó a establecer las estructuras necesarias para gobernarla.

    Por eso conviene observar ambos días como partes consecutivas del mismo desenlace.

    Uno ocurrió ante las calles llenas de personas, tropas y símbolos. El otro quedó escrito sobre papel y acompañado por decisiones políticas que intentaban dar forma al país recién independizado.

    El primero cerraba una larga lucha.

    El segundo planteaba una pregunta todavía mayor:

    ¿qué clase de nación sería México a partir de entonces?

    Una nación independiente que todavía debía construirse

    El Acta del 28 de septiembre no resolvió los problemas del nuevo país.

    México heredó profundas diferencias sociales, dificultades económicas y desacuerdos sobre la forma que debía adoptar su gobierno. Durante los años siguientes se sucederían proyectos monárquicos y republicanos, conflictos políticos y nuevas disputas por el poder.

    La Independencia había sido alcanzada, pero la construcción de una nación apenas comenzaba.

    Esa diferencia ayuda a comprender por qué el 28 de septiembre merece un lugar propio dentro de la memoria histórica mexicana.

    No fue solamente “el día después” de la entrada del Ejército Trigarante.

    Fue la jornada en que la independencia quedó expresada en un documento destinado a representar la soberanía del nuevo país y en que comenzaron a funcionar las primeras autoridades de aquella nueva etapa.

    Dos siglos después, uno de aquellos ejemplares todavía existe.

    Sobre sus páginas permanece el testimonio de un momento irrepetible: cuando México dejó atrás la lucha por separarse de España y comenzó la compleja tarea de decidir qué haría con su independencia.

  • Lila Downs: música, raíces y tradición mexicana

    Lila Downs: música, raíces y tradición mexicana

    La música mexicana tiene muchas formas de contar quiénes somos. Algunas nacen de las fiestas y celebraciones de los pueblos; otras pasan de generación en generación a través de canciones, instrumentos, lenguas y relatos.

    Dentro de la música mexicana contemporánea, Lila Downs ha construido una propuesta en la que convergen distintas tradiciones de México con sonidos de otros lugares. Su relación con Oaxaca, su ascendencia mixteca y su formación musical han influido en una trayectoria que también ha llevado elementos de la cultura mexicana a escenarios internacionales.

    Más que entender su música únicamente como una reinterpretación del folclor, resulta interesante observar cómo incorpora tradiciones, ritmos y temas culturales dentro de una propuesta propia.

    ¿Quién es Lila Downs?

    Lila Downs es cantante, compositora y productora. Creció entre Tlaxiaco, Oaxaca, y Minneapolis, Minnesota, y su historia familiar reúne raíces mexicanas y estadounidenses: su madre era indígena mixteca y su padre era angloamericano.

    Su formación también ha sido diversa. De acuerdo con el Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura, realizó estudios de ópera y antropología social en Minnesota y en la Escuela de Bellas Artes de Oaxaca, y posteriormente estudió jazz en Filadelfia. Esa combinación de intereses ayuda a entender la diversidad de influencias que aparecen en su música.

    A lo largo de su carrera ha incorporado elementos de la música folclórica y ranchera mexicana, además de influencias provenientes del blues, jazz, gospel, folk y otros géneros. La propia Secretaría de Cultura ha descrito su trabajo como una combinación de distintas tradiciones musicales y culturales.

    Por eso, hablar de Lila Downs también es hablar de una artista cuya música se mueve entre diferentes espacios culturales.

    Oaxaca y las raíces culturales de Lila Downs

    Oaxaca ocupa un lugar importante en la identidad artística de Lila Downs.

    El estado posee una enorme diversidad cultural y lingüística, y esa riqueza aparece de diferentes maneras en la obra de la cantante. La Secretaría de Cultura señala la influencia de sus raíces oaxaqueñas y de la cultura indígena en sus canciones y en las historias que presenta a través de su música.

    Esta relación también puede observarse en sus presentaciones. En un concierto realizado en el Auditorio Guelaguetza, por ejemplo, Downs utilizó vestimenta regional del Istmo de Tehuantepec y de San Martín Tilcajete, además de compartir escenario con expresiones y delegaciones relacionadas con distintas comunidades oaxaqueñas.

    Estos elementos muestran que la cultura oaxaqueña no aparece solamente como decoración en su propuesta artística. Forma parte de una identidad que la cantante ha llevado a diferentes escenarios.

    Una música donde se encuentran tradición y modernidad

    Una de las características más interesantes de Lila Downs es su capacidad para combinar diferentes influencias musicales.

    Su repertorio puede acercarse a la música ranchera y tradicional mexicana, pero también incorpora elementos de jazz, blues, folk, hip-hop y otros sonidos contemporáneos. La Secretaría de Cultura ha documentado precisamente esta diversidad de influencias.

    Un ejemplo interesante es “Cariñito”, canción que Downs incluyó en el álbum Al Chile. Aunque muchas personas pueden asociarla inmediatamente con la música mexicana por la interpretación de la cantante, la canción original es una cumbia peruana. GRAMMY explicó en 2019 que la versión de Downs retomaba ese clásico peruano y lo incorporaba a la propuesta musical de Al Chile.

    Este detalle resulta importante porque demuestra que la música de Lila Downs no se limita a reproducir una tradición específica. También establece diálogos entre diferentes expresiones musicales de América Latina.

    De esta manera, la tradición puede encontrarse con nuevos arreglos, instrumentos y sonidos sin dejar de reconocer sus distintos orígenes.

    Las lenguas y la diversidad cultural en su música

    Las raíces indígenas también forman parte de la identidad artística de Lila Downs.

    Su ascendencia mixteca y su relación con Oaxaca han influido en una obra en la que aparecen referencias a las culturas originarias, sus historias y sus formas de entender el mundo. La Secretaría de Cultura ha señalado que sus canciones abordan temas relacionados con las comunidades indígenas y con elementos de la cultura oaxaqueña.

    En este punto es importante evitar una simplificación: la diversidad lingüística de México no se reduce a una sola lengua indígena. Oaxaca es precisamente uno de los estados con una gran diversidad de pueblos y lenguas originarias.

    Por ello, cuando una artista incorpora elementos indígenas a una obra musical contemporánea, también contribuye a que esos referentes culturales lleguen a públicos que quizá no tienen contacto cotidiano con ellos.

    La música se convierte así en un espacio donde pueden encontrarse generaciones, regiones y experiencias diferentes.

    Lila Downs y la identidad cultural mexicana

    Parte de la fuerza de la propuesta de Lila Downs está en los temas que aparecen en sus canciones.

    La Secretaría de Cultura ha señalado que su obra aborda asuntos relacionados con la identidad, las comunidades indígenas, la migración, el racismo, la desigualdad y las experiencias de mujeres de distintos contextos.

    Esto permite entender su música desde una perspectiva más amplia.

    El folclor no solamente está presente en un traje regional, en un instrumento o en un ritmo. También puede encontrarse en las historias, las costumbres, la memoria y las formas en que diferentes comunidades cuentan sus experiencias.

    En ese sentido, la propuesta de Downs muestra cómo elementos asociados con las raíces culturales mexicanas pueden convivir con sonidos contemporáneos y llegar a escenarios internacionales.

    Canciones y álbumes que forman parte de su trayectoria

    La discografía de Lila Downs permite seguir buena parte de esa evolución.

    Entre sus primeros trabajos destaca La Sandunga, un álbum relacionado estrechamente con sus raíces oaxaqueñas. Posteriormente llegaron producciones como Yutu Tata. Árbol de la vida, Border. La línea, Una sangre. One Blood y La cantina. Entre copa y copa, entre otras. Estos títulos aparecen documentados en el registro del Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura.

    Otro álbum fundamental es Pecados y Milagros, publicado en 2011. El disco incluso dio nombre a una exposición presentada en el Museo Nacional de Arte, en la que distintas obras fueron creadas a partir de las canciones del álbum.

    La importancia de Pecados y Milagros también quedó reflejada en los premios internacionales: en 2013, Lila Downs ganó el Grammy a Mejor Álbum de Música Regional Mexicana por este trabajo.

    Más adelante, proyectos como Raíz, realizado junto con Niña Pastori y Soledad, mostraron nuevamente su interés por dialogar con otras tradiciones musicales latinoamericanas.

    Y en 2024, Raíz nunca me fui recibió el Latin Grammy a Mejor Álbum Folclórico, de acuerdo con el Gobierno de Oaxaca.

    Una trayectoria que llevó la música mexicana a otros escenarios

    La trayectoria de Lila Downs también se caracteriza por su presencia internacional.

    Ha participado en festivales y escenarios fuera de México, y su música ha permitido que elementos de la cultura mexicana sean escuchados por públicos de diferentes países. El Sistema de Información Cultural registra presentaciones en lugares como España, Estados Unidos y Alemania, además de su participación en el Festival Internacional Cervantino.

    Su presencia en el Palacio de Bellas Artes también forma parte de esta trayectoria. La Secretaría de Cultura ha destacado sus presentaciones en este recinto y la manera en que su repertorio reúne diferentes expresiones de la música mexicana y latinoamericana.

    Así, su carrera muestra cómo una propuesta construida desde referencias culturales mexicanas puede desarrollarse dentro de la escena musical contemporánea y alcanzar públicos internacionales.

    ¿Por qué Lila Downs forma parte de la historia del folclor mexicano contemporáneo?

    El folclor mexicano no es una expresión que haya quedado detenida en el pasado.

    Las tradiciones cambian, se reinterpretan y encuentran nuevas formas de llegar a las generaciones actuales. La música es uno de los espacios donde este proceso puede observarse con mayor claridad.

    En el caso de Lila Downs, las raíces oaxaqueñas, las referencias a las culturas indígenas, la música tradicional mexicana y las influencias de otros géneros forman parte de una propuesta artística contemporánea. Su trayectoria demuestra que una canción puede conservar referencias culturales de una región y, al mismo tiempo, incorporar nuevos sonidos y llegar a públicos diferentes.

    Su música también permite acercarse a temas como la diversidad cultural, la migración y las experiencias de comunidades indígenas, aspectos que forman parte de la realidad de México y de otros países de América Latina.

    Por eso, más que hablar de una artista que simplemente “preserva” el folclor, podemos observar cómo Lila Downs participa en su transformación y difusión a través de la música contemporánea.

    Lila Downs: una voz entre tradición y presente

    La cultura mexicana está formada por muchas historias, regiones, lenguas y maneras de entender el mundo.

    La música permite que parte de esa diversidad continúe viajando de una generación a otra. En la trayectoria de Lila Downs encontramos precisamente ese encuentro entre las raíces oaxaqueñas, las tradiciones musicales mexicanas y una visión artística abierta a diferentes influencias.

    Desde Oaxaca hasta los escenarios internacionales, su música ha llevado consigo referencias culturales que forman parte de la diversidad de México.

    Y quizá ahí está uno de los aspectos más interesantes de su trayectoria: la tradición no necesariamente tiene que permanecer igual para seguir viva. También puede transformarse, mezclarse y encontrar nuevas formas de ser escuchada.

    Y ahora queremos saber tu opinión

    ¿Cuál es tu canción favorita de Lila Downs y qué recuerdo o significado tiene para ti?

    Te leemos en los comentarios.

  • Así se vivió el Grito de Independencia 2026

    Así se vivió el Grito de Independencia 2026

    En la Ciudad de México

    El 15 de septiembre de 2026, México conmemoró el 216 aniversario del inicio de la Independencia, con celebraciones en distintas partes del país.

    En la Ciudad de México, la ceremonia principal se realizó en el Zócalo capitalino, frente a Palacio Nacional. La celebración reunió a miles de personas que participaron en una de las tradiciones más representativas de las fiestas patrias mexicanas.

    A continuación puedes revivir parte de la cobertura audiovisual de la celebración del Grito de Independencia 2026:

    El Grito de Independencia: una tradición que permanece.

    Más allá de la ceremonia que se realiza cada año, el Grito de Independencia forma parte de las tradiciones que mantienen viva la memoria histórica de México.

    Cada 15 de septiembre, las plazas y calles de numerosas ciudades del país se llenan de banderas, música, comida mexicana, fuegos artificiales y reuniones familiares, creando un ambiente festivo que une la historia con las costumbres de cada región.

    El Grito recuerda el movimiento iniciado en 1810 y se relaciona con el llamado de Miguel Hidalgo y Costilla en Dolores, considerado el comienzo de la lucha por la Independencia de México.

    Con el paso del tiempo, esta conmemoración se convirtió también en una expresión de identidad y cultura mexicana, donde las tradiciones, la gastronomía, la música y los símbolos nacionales tienen un papel protagonista.

    México celebra su historia, pero también mantiene vivas las tradiciones que forman parte de su identidad.